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sábado, 17 de septiembre de 2016

Los algoritmos nos van a gobernar, aunque no les sigamos la corriente

De manera imperceptible, en muchas de las acciones de nuestra vida diaria intervienen algoritmos computacionales que están explotando las masivas bases de datos que se han creado en los últimos cincuenta años. Estos algoritmos están reemplazando el criterio y actuar de los seres humanos, y si bien es entendible que hay análisis numéricos que se hacen más rápido de forma digital, el alcance se ha extendido a áreas  que pensábamos de nuestra reserva. Para afirmar este punto, de forma insospechada, los algoritmos se han convertido en nuestra última línea de defensa en contra del avance de Donald Trump, ya que detrás de cada decisión de la candidata Hillary Clinton hay un sofisticado algoritmo de decisión y análisis, que indica el rumbo de la campaña.


Preludio El ascenso de los algoritmos

 En manos de la máquina numérica

¿Ha pensado en solicitar un crédito para comprar ese automóvil deportivo que se merece desde hace tiempo? ¿Ha estado curioseando por Internet, considerando hacer un escape a un paraíso tropical antes que Donald Trump mande lo que queda de la civilización occidental a hacer gárgaras

Si es así, en ambos casos, ha entrado en contacto con ese universo oculto de los algoritmos y análisis de datos masivos. Y así es, una computadora y un complejo programa de software ha analizado todo lo que se conoce sobre usted para determinar su capacidad de pago y sus preferencias personales.

Nadie que lea el párrafo anterior se sorprenderá de que estos análisis hayan ocurrido de forma automática y con la menor intervención humana posible. ¿Quién mejor que una computadora para revisar todos sus estados de cuenta de los últimos quince años? ¿Quién mejor que una computadora para seleccionar un crucero, tomando en cuenta las páginas de Internet visitadas en los últimos seis meses? Sin duda muchos humanos afortunados se evitaron una tarea aburrida y repetitiva.

¿Pero que diría si le dijera que algoritmos similares pueden determinar su ingreso a una escuela o la obtención de un empleo o una promoción laboral? El asunto tiene menos gracia si algún algoritmo interviene en encontrar al culpable de un delito? ¿Y si estos algoritmos se usan para encontrar a un potencial culpable de un delito que está por cometerse

En los casos anteriores, sin duda habría protestas y se diría que se le está dando demasiado poder a los números. Algunas mentes agudas preguntarían qué ha pasado con el respeto a la intuición humana para tomar decisiones trascendentes.

Pues la mala noticia es que en los últimos años el avance de los algoritmos ha sido continuo y cada vez están tomando el control en actividades que se pudieran pensar son exclusivas de los seres humanos.

La matemática Cathy O'neil, creadora de estos algoritmos, acaba de publicar un libro que sirve tanto de referencia como de advertencia sobre este tema, y el título es muy indicativo: "Weapons of Math Destruction" (Armas de destrucción matemática).

O'neil, quien se ha ganado la vida trabajando para Wall Street y firmas de publicidad en Internet desarrollando justamente herramientas de análisis matemático, se ha retirado de esta actividad ya que considera que se está haciendo un uso irresponsable de estos recursos.

Si bien las matemáticas no mienten y son universales, los humanos que las utilizan son falibles y están sujetos a sus fobias, filias, preferencias, aficiones e inclinaciones políticas. Nada más he curioseado el libro, pero justamente el punto de O'neil es que el uso indiscriminado de algoritmos para análisis de datos es dañino para la democracia, favorecen los estereotipos culturales y la desigualdad económica.

Primer Acto Un brindis por los escritores humanos


Algunos quieren ver así el mundo

En estos días hay ejemplos contrastantes sobre el avance de los algoritmos. Una vez más Facebook y sus complejos sistemas de inteligencia artificial para editar sus flujos informativos cometieron un gazapo público. En la entrega anterior hacia referencia al debut poco afortunado de la edición electrónica, cuando dejaron pasar tres noticias falsas.

Y una vez más tan sofisticado sistema fue el hazmerreír cuando "eliminó" un artículo en el principal periódico de Noruega, en el que un escritor ganador del Premio Pulitzer hablaba sobre fotografías icónicas del siglo XX. ¿Cuál fue su pecado? El incluir una célebre fotografía tomada en la Guerra de Vietnam que muestra una niña desnuda escapando de un ataque con Napalm. Facebook lo consideró pornografía infantil y ya nos imaginamos el resto.

Para agregarle gasolina al fuego, la Primer Ministro de Noruega subió la fotografía a su muro en Facebook y corrió la misma suerte, con un bloqueo total. Este incidente, trae la atención hacia preguntas muy relevantes:
  • ¿No tienen demasiado poder Facebook y el inefable Mark Zuckerberg sobre lo que podemos leer y no podemos leer?
  • ¿Los "términos de uso" los nombraron editores supremos del universo?
  • Independientemente de la pregunta anterior, ¿en qué momento transfirieron esa influencia a algoritmos de análisis de datos?
No faltaran los apologistas que digan que eventualmente los algoritmos de Facebook van a mejorar y este tipo de atropellos ya no se repetirán. Justamente este "perfeccionamiento" me produce el efecto contrario. Me siento menos tranquilo.

He de reconocer que en este asunto esto totalmente polarizado y con un total favoritismo hacia los escritores y editores humanos. Por el momento Humanos 2-Algoritmos 0.

Un brindis por los escritores humanos

Segundo Acto Algoritmos contra el Fascismo


Mr. Trump como de costumbre, mis peores deseos

No hay actividad más humana y dependiente de la intuición y el ingenio que la política, ¿o no es así? ¿Se imaginan a una computadora reemplazando a uno de esos operadores políticos de sobre de billetes, pistola y amor a los sopapos? Pues todo parece indicar que hasta esa actividad está en riesgo ante el ascenso de los algoritmos.

Trascendió en estos días que detrás de cada decisión que se toma en la campaña a la Presidencia de los Estados Unidos por parte de la Hillary Rodham Clinton (HRC) hay un sofisticado y confidencial sistema de análisis y simulación estadístico, que realiza hasta 400,000 escenarios diferentes sobre el movimiento de la elección. 

Evidentemente la naturaleza de estos algoritmos es confidencial y no se conocen los detalles, pero no es difícil saber que lo que buscan es encontrar a la aguja de los posibles votantes simpatizantes con un candidato en el pajar de la población general, utilizando los recursos disponibles de la mejor manera posible.

El ejemplo que se conoce de la campaña de HRC es el manejo de medios que hicieron en Texas durante las elecciones primarias. La campaña de HRC hizo su mayor gasto publicitario en mercados aparentemente menores como Brownsville y Waco ignorando los grandes objetivos como Houston. La historia termina con HRC arrasando en Texas.


¿Fin de los cabilderos y consultores?

Realmente es pronto para saber si los algoritmos aplicados a la política, pero sin duda esta elección va a servir como prueba. La política, independientemente de la ubicación geográfica, se ha convertido en una actividad costosa que requiere un flujo de efectivo elevado y continuo y en algunos casos los resultados no son los esperados. "Casualmente" la revista Atlantic Monthly dedica, en su edición de octubre, un largo reportaje a la caída de los consultores políticos.

Y en la elección norteamericana de 2016, tenemos por un lado a una candidata haciendo una campaña "convencional" haciendo un uso extensivo de herramientas analíticas y algoritmos. La campaña de HRC tiene un equipo de 60 analistas ( no es error de escritura) matemáticos y su reporte diario es un elemento esencial para decidir la agenda diaria de la candidata.

Por otro lado tenemos a un candidato indisciplinado, impulsivo haciendo una campaña impredecible que menosprecia el análisis estadístico y cree en la infalibilidad de su "instinto". Este candidato se envuelve por sus presentaciones personales e ignora los análisis estadísticos, ante el estupor de sus colaboradores y sicofantes, que ven como hace eventos masivos en lugares en los que no tiene posibilidad de ganar. Por cierto su equipo de estadística tiene menos de cinco personas.

La imagen del instinto primitivo en contra de la razón

¿Qué pasa con la democracia ante el surgimiento de estos poderosos algoritmos? Se puede pensar positivamente que las herramientas de análisis estadístico son un útiles para identificar la verdadera opinión popular. Por otro lado se puede pensar que el conocimiento exacto de cada segmento de la población puede ser utilizado para manipular a las masas. Ante el ascenso de la alquimia numérica, ¿quién podrá defendernos?

La elección norteamericana 2016 se ha convertido en un posible punto de inflexión para la civilización occidental. Por un lado los fantasmas del pasado, representados por una ignorante y burda estrella de reality shows amenazan con regresar a un pasado oscuro. ¿Alguien pensaría que en 2016 el racismo, la xenofobia y el proteccionismo serían temas que se discutirían sin vergüenza?

Por otro lado tenemos una candidata que aunque representa, a regañadientes, la progresión de la civilización occidental con sus libertades y apertura global. Detrás de este encuentro tenemos la visión de la política basada en el "instinto" y acciones de un caudillo enfrentada contra el análisis y la razón. 

Si finalmente la elección resulta favorable para HRC, la política basada en algoritmos y análisis estadístico va a tener un impulso considerable y se va a convertir en una práctica común. Si por el contrario la elección resulta favorable a la "bestia anaranjada", veremos el regreso a la política de masas basada en las fobias y filias de un caudillo que parece un gorila artrítico con tupé. 

El show de la Bestia Anaranjada

Por cierto, ¿han notado como el clan Trump padece de paranoia inversa? Piensan que todo el mundo los ama, cuando en realidad lo único que esperamos es verlos del lado equivocado en la ruptura de una fosa séptica.

Epílogo Aprendiendo a amar a los algoritmos

Sr. Candidato le presento a su nuevo operador

¿Qué pasa cuando reemplazamos la intuición e instinto humanos por la acción del algoritmos? Creo que es muy notorio que soy un creyente de la intuición humana y de la fuerza del libre albedrío. Si bien se puede respetar al análisis estadístico y no hay que dudar que puede ser una herramienta útil, al final las decisiones humanas, temporales y emocionales, son irremplazables y le dan al mundo su carácter impredecible y fascinante.

En estos días han estado circulando extractos del libro "Homo Deus: A brief story of tomorrow" del pensador Yuval Noah Harari, que habla de un futuro regido por la tecnología y los algoritmos. El libro va a estar disponible hasta el primer trimestre de 2017, pero comparto un párrafo que creo no necesita de comentarios adicionales:

"En 1850, más del 90 por ciento de la humanidad vivía como campesinos, y en los pequeños pueblos a lo largo del Ganges, el Nilo y el Yangtze y nadie sabía nada acerca de las máquinas de vapor, trenes o telégrafo. Sin embargo, el destino de estos campesinos y pueblos ya había sido sellado en Manchester y Birmingham por el puñado de ingenieros, políticos, financieros y visionarios que encabezó la Revolución Industrial."

¿Qué está pasando ahora en paralelo a la cotidianeidad?

Créditos Fotográficos








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