Búsqueda

Páginas vistas en total

Seguir por correo electrónico

Con la tecnología de Blogger.

Follow Me

SubscribeIpsum in in.
A dolor nec.Twitter
Volutpat. Facebook
Quisque. Flickr

Seguidores

Seguir

Archivo

sábado, 21 de diciembre de 2013

Fin de 2013: De hackers, arrogancia, la NSA y el año que vivimos en peligro Parte I


Vacuus Finium se extiende a Twitter, para comentarios espontáneos durante el día, me pueden encontrar en @vacuusfinium.

Termina el año de 2013 y la verdad no con el mejor sabor de boca. A principio de año, una serie de ataques informáticos con amplia resonancia en medios, prácticamente exhibió que Internet tiene una fragilidad inherente en su estructura y simplemente a pesar de su conveniencia, el mundo en línea es un territorio inexplorado. Después de casi dos décadas, todavía hay muchos peligros desconocidos. No lo mejor para hacer negocios y tener la rutina diaria de la vida del hombre común.

Pasamos de la imagen del hacker como el adolescente brillante y alienado, a oscuras redes globales como Anonymous que mezclan un aire de anarquismo trasnochado, mezclado con los momentos más kitsch de las películas de James Bond. Todos ellos son peligrosos y capaces de dar golpes letales a sus objetivos. Por cierto, este fue un mal año para la comunidad hacker, el establishment fue inclemente con ellos y algunos miembros prominentes van a pasar esta Navidad, y varias de las subsecuentes, a la sombra.

Sin embargo el asunto de la seguridad informática tomó un aire más dramático, cuando se evidenció que en realidad es un frente de batalla más en las disputas geopolíticas por la supremacía global del siglo XXI. Existen fuertes indicios de que el gobierno chino está llevando una actividad sistemática de ataques informáticos con fines de espionaje industrial hacia todo tipo de organizaciones occidentales. El punto culminante fue cuando se hicieron públicas varias evidencias que apuntaban a una unidad del ejército chino dedicado a la cíber-guerra. Y súbitamente Internet se convirtió en el salvaje oeste y en el escenario de una nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y China. Creo que estarán de acuerdo conmigo, no es exactamente algo para estar de buen humor.

Pero el giro más dramático en el mundo de la tecnología se produjo cuando Edward Snowden, un modesto administrador de seguridad informática en la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos (NSA por sus siglas en inglés) decidió que había sido testigo de suficientes canalladas, y huyó con cuatro computadoras llenas de expedientes que exhibieron al mundo una actividad amplia, sistemática y extendida de espionaje por parte de los Estados Unidos, que abarca prácticamente a ciudadanos y gobernantes de todas las latitudes. El hecho que esta actividad no cuente con permiso judicial, al parecer es un mero detalle anecdótico en la mítica y tendenciosa guerra en contra del terror, whatever that means.

Para resumir, Estados Unidos tiene la capacidad para interceptar todo tipo de comunicaciones electrónicas para hacer grandes bases de datos y prácticamente poder analizar la actividad de cualquier persona, sin hacer distinciones de jerarquías, rangos u ocupaciones. Puede ser el teléfono móvil de Angela Merkel o él consumo pornográfico de cualquier ciudadano incauto, pero la mala noticia es, que no hay más límites que la curiosidad de algún agente de la NSA. Es un poder no regulado, y eso como la historia ha demostrado, corrompe a aquellos que lo ejercen.

Las grandes empresas tecnológicas han quedado en entredicho con las revelaciones de Snowden, ya que la mayoría cooperaron, a regañadientes o con gusto ( otra marca al negro historial de Stevie B), con la NSA. 

La privacidad y el anonimato son un mito genial y en lo personal fue despertar a una realidad muy desagradable para ver que estamos viviendo un mundo distópico que asemeja a muchas de las mejores novelas y relatos de ciencia ficción. Estas grandes obras  hoy serían considerados como relatos costumbristas.

Los efectos de las revelaciones de Andrew Snowden continúan como una bola de nieve:

  • Afectó las relaciones internacionales y la política exterior de los Estados Unidos está resintiendo los efectos. Hasta sus aliados más cercanos están furiosos con ellos.
  • Una revisión ordenada por el gobierno de los Estados Unidos, arroja una recomendación simple: cierren la NSA y suspendan inmediatamente todas las actividades de espionajes. Difícil de creer.
  • El negocio de las grandes empresas de tecnología se ha visto afectado, ya que simplemente sus clientes más allá de sus fronteras, no confían en ellos. 
  • Buscando lavar su imagen, los grandes líderes tecnológicos buscaron una reunión urgente con Barack Obama, para pedir un cambio en las prácticas de la NSA. Buena broma, mejorada por una solicitud de indulto para Andrew Snowden, que evidentemente con trabajos se escribió en la versión estenográfica de la sesión.
  • En resumen y parafraseando a Bob Dylan, sabemos como empezó todo pero no sabemos como va a terminar.
Pero para ponerle una cereza podrida a un pastel pestilente, junto con la máscara de la NSA cayó la máscara de bondad de las grandes empresas tecnológicas, quienes han estado realizando una labor sistemática de recolección de información personal de sus usuarios, para ser explotada comercialmente. Ha quedado al descubierto que por conveniencia y novedad, los usuarios de las plataformas de Internet firmamos un pacto con el diablo, al que le cedemos nuestra privacidad y en consecuencia parte de nuestra alma.

Para ejemplificar me gustaría compartir una experiencia personal: decidí agregar una nueva televisión a los Vacuus Finium WWHQ con un sistema de teatro en casa de alto desempeño, o sea nada de baratijas Samsung. En un arranque de modernidad mezclado con una fobia a las multitudes, decidí hacer mi compra por Internet en el portal de una conocida tienda departamental de la ciudad de México, a final de cuentas, ¿qué riesgo podía existir? Como nota al margen, por mi flujo sanguíneo circulaba buen single malt en esos momentos. 

Bueno pues para confirmar que todos nuestros movimientos son registrados por un oscuro y anónimo agente omnipresente, a un mes de haber realizado la compra he enfrentado los siguientes hechos:

  • La mayoría de los anuncios de todas las páginas de Internet que visito desde mi computadora personal son de la tienda departamental donde realicé la compra. Aquí es fácil saber quién es el responsable: Google y su algoritmo de que si ya mordí el anzuelo una vez, lo puedo volver a hacer, en especial si soy hostigado en todo momento. No creo.
  • Sin embargo me ha resultado muy sorpresivo que mi buzón de correo personal ha estado inundado de ofertas de Amazon ofreciéndome productos complementarios para mi teatro en casa y la televisión a la que asumen está conectado. Aunque las ofertas son buenas, solo cabe preguntar: ¿quién fue el indiscreto que abrió el pico? Yo no, al menos de forma voluntaria, y justamente aquí está el fondo del problema: de alguna forma, acciones realizadas en la privacidad de mi hogar son del conocimiento de extraños. Por el momento solo tratan de venderme aquello que creen que necesito, pero ¿qué más pueden hacer con lo que saben?
  • No quiero pensar el efecto que hubiera tenido mi compra si hubiera tenido el mal tino de ser uno de los prisioneros de Zuckerberg, perdón usuario de Facebook.
Siendo cínico se podría decir que de alguna forma el espionaje ha sido privatizado y justamente por las grandes compañías, entiéndase Google, Amazon, Facebook y hasta Twitter, por solo mencionar algunas. No es de extrañar que algunos analistas hablan de 2013 como el año en que la tecnología perdió su encanto.

Y en realidad no es para menos, ya que si se hace un análisis crudo y sin falsos sentimentalismos del estado actual del mundo de la tecnología asociado al cómputo y las comunicaciones, es imposible sentir el optimismo de 1995 cuando pensábamos que Internet podía cambiar todo. Todavía después de la resaca del desplome de las empresas de Internet en el año 2000, se podía sentir entusiasmo en el aire. Hoy en lo personal, no lo siento así.

¿En qué momento que se perdió el idealismo y las mejores mentes de esta generación decidieron dedicar su energía y su talento a vender anuncios para detergente? ¿Cómo llegamos a un mundo en el que debemos cuidar los que hacemos, decimos o en dónde hacemos click, ya que todo se sabe?

Aunque como ya dije, es imposible saber como va a terminar este asunto, sin duda es innegable que uno de los saldos de 2013 es que la gente común ya no ve a la tecnología con los mismos ojos, y existen múltiples evidencias:

  • Facebook ha perdido el encanto, y uno de sus problemas más urgentes es que sus usuarios han disminuido el tiempo que dedican a esta red social y también la información que comparten en la misma. ¿Cuál ha sido la respuesta del arrogante que piensa que su ocurrencia es la mayor innovación desde la imprenta? Forzar a sus usuarios a ver anuncios en vídeo, lo cual sin duda muestra la sensibilidad ante el zeitgeist.
  • La opinión pública, de una forma lenta pero inexorable, está cambiando su percepción favorable de las grandes empresas de Internet y sus fundadores. En el pasado he platicado sobre una creciente ola de rechazo hacía las grandes empresas de Internet y sus fundadores. 
  • Un episodio, menor pero simbólico, sobre este rechazo lo constituye el sainete alrededor del transporte privado para empleados de Google. Aunque en el pasado ya lo he comentado, vale la pena recuperarlo.
  1. Una de las empresas con mayor crecimiento en Silicon Valley y por extensión el norte de California es Google y es un imán para atraer a los ingenieros más talentosos. De una forma natural, varios nuevos empleados de Google han elegido vivir en San Francisco, un lugar que es formidable, pero que está alejado de las oficinas corporativas en la ciudad de Mountain View. Ir de San Francisco a Mountain View puede implicar trayectos de más de sesenta minutos en horarios pico.
  2. Google, sensible a las necesidades de sus empleados, decidió que era muy eficiente proporcionar a sus trabajadores residentes en San Francisco, un transporte privado con aire acondicionado y conexión a Internet, de tal forma que un traslado aburrido e improductivo, se convierte en un trayecto muy placentero. Desde la lógica empresarial es una decisión totalmente racional, y desde mi punto de vista, que los opositores derramen todos los litros de bilis que quieran.
  3. Este servicio ha sido muy mal recibido por los habitantes de San Francisco que no son empleados de Google y se encuentran con que están siendo desplazados por el enorme poder adquisitivo de los trabajadores de Google, quienes simplemente están ocasionando una crisis de oferta de vivienda en la ciudad y una burbuja inflacionaria en los diferentes servicios.
  4. El recibimiento al transporte de los empleados de Google ha pasado de las notas sarcásticas en la prensa local, a los happenings callejeros, a un enfrentamiento físico en las primeras semanas de diciembre. Simplemente ciudadanos, ¿fastidiados?, ¿envidiosos?, decidieron impedir la circulación de un autobús Google. No hubo violencia física, pero no se necesita ser un síquico para saber que es cuestión de tiempo y una mención poco honorable de algún familiar de los involucrados para que la sangre llegue al río.
  • De una forma sorpresiva, la reacción de la comunidad tecnológica ha sido totalmente insensible e inclusive provocadora. Lo único que se puede decir que a muchos grandes emprendedores y visionarios, algún curso de Sociología les haría maravillas. Algunos ejemplos:
  1. Un emprendedor, que voy a dejar en el anonimato, se refirió a los habitantes de San Franciso que viven en la pobreza extrema como basura humana. No comments.
  2. Pero en una muestra de cretinismo exacerbado, un exitoso inversionista de riesgo, tuvo la gran ocurrencia de presentar una propuesta para dividir  al estado de California en seis partes, de tal forma que la región de Silicon Valley fuera una entidad autónoma que no está obligada a compartir su riqueza fiscal y tiene la capacidad de crear sus propias leyes. Tenía tiempo de no sentir vergüenza ajena, pero ya hay un firme candidato para el mayor disparate del año, y sin duda es buen candidato para el disparate de la década.
En mi opinión, y corrigiendo mi apreciación original, 2013 no va a ser recordado como el año del hacker. Por lo contrario, creo que va a ser recordado como el año en que las apariencias y las máscaras se desplomaron: no hay idealismo y hay que olvidarse de utopías, al menos en esta generación de innovación tecnológica, cuyo grito de guerra es "anuncios de detergente para todos".

En la segunda parte de esta retrospectiva de 2013, a publicarse antes de la Navidad (prometido), voy a hablar de las principales tendencias tecnológicas del año, que, a manera de anticipo, establecieron la dirección de la industria, por lo menos, en los próximos cinco años.

Postdata I La revancha de Stevie B

Tengo que hacer una vergonzosa confesión pública: esta semana  Stevie B me ganó la partida, ya que las arcas de Microsoft van a tener un ingreso originado en los caudales de Vacuus Finium.  Para más detalles, el pliego petitorio de regalos navideños de las aguerridas fuerzas infantiles de Vacuus Finium  incluye una consola de juegos XBOX 360, misma que compré ayer con sus accesorios y el disco del juego Minecraft. 

No negando su DNA de monopolio, la oferta de las consolas Microsoft es confusa y totalmente nociva para el comprador. Aunque existen varios paquetes, supuestamente creados para facilitar la vida del comprador, en realidad están diseñados de tal forma que es imposible hacer una comparación clara y racional. Solo puedo hacer un comentario: Stevie, ojalá se pudran esas petunias.

Postdata II Los Sonidos de Vacuus Finium

La recomendación de hoy es la grabación aparecida en 2013, "No End" del pianista Keith Jarrett. Jarrett es una de las figuras más controversiales de la escena del jazz, ya que si bien es un artista innovador con amplios méritos, simplemente no es reconocido por las corrientes más puristas de la música, especialmente entre los críticos norteamericanos.

Jarrett es un pianista prodigio que inició su carrera en los años sesenta y que brincó a la fama como organista de los grupos del trompetista Miles Davis, al inicio de su "período eléctrico". Sin embargo, una vez que dejó el grupo de Davis, se convirtió en un crítico muy vocal de la música ejecutada con instrumentos con amplificación eléctrica.

La obra más personal de Jarrett son sus improvisaciones libres como solista al piano, que son simplemente hipnóticas, pudiéndose extender por el espacio de una hora. En mi opinión, las improvisaciones de Jarrett al piano van a ser recordadas y alabadas por generaciones futuras. Sin embargo, en paralelo ha desarrollado una amplia obra con su trío de estándares, que se encuentra en activo. Durante las décadas de los setenta y ochenta también grabó con cuartetos incluyendo saxofón y por si fuera poco también ha tocado el repertorio clásico de Bach. Hay más de 100 grabaciones diferentes en las que participa Keith Jarrett.

Jarrett, un genio sin duda, es un ave de tempestades por la dificultad de su carácter. Es poco amigo de las entrevistas y es célebre por suspender conciertos por el flash de una cámara inoportuna. La recomendación de hoy, nos muestra una faceta de Jarrett, muy poco conocida: tocando la guitarra. La colección presentada este año por ECM, es un conjunto de grabaciones realizado por Jarrett en su estudio casero, en que incorpora instrumentos diferentes a los teclados, y es que resulta que Jarrett tiene en su corazón un gran afecto por la guitarra eléctrica. 

A lo largo de dos discos se presentan diferentes improvisaciones de Jarrett con guitarra eléctrica, a las que después añade otros instrumentos como contrabajo eléctrico, percusiones y flauta. Estas grabaciones, realizadas en 1986 y desconocidas durante este tiempo, han tomado por sorpresa al mundillo del jazz, si a esos 138 individuos de los que se burlaron los Simpson, ya que Jarrett se aleja del camino conocido y esperado.

Independientemente de la calidad de la música, que al final es lo que cuenta, este disco recibe puntos extra por el comentario de Jarrett en las notas interiores: 

"Los años setenta y ochenta no eran tan dolorosos o unidimensionales ( terrorismo, Apple) como son ahora. Recuerdo que algo como la alegría era posible, sin  insinuaciones políticas o endoctrinamiento del "deber ser" de la Derecha Religiosa. Décadas atrás,  algo como la libertad no era difícil de imaginar, pero ahora especialmente los que estamos en una posición cómoda, no cuestionamos y mucho menos nos rebelamos en contra del status quo"

Sin duda la publicación de esta música, es un bálsamo en estos tiempos, y está disponible en iTunes.




0 comments:

Publicar un comentario