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viernes, 21 de diciembre de 2012

Anhelamos el futuro, esperando que no llegue

Vacuus Finium se extiende a Twitter, para comentarios espontáneos durante el día, me pueden seguir en @vacuusfinium.

He comentado varias veces que uno de los libros que más me ha influenciado, es "Innovator's dilemma" de Clayton Christensen. De acuerdo al Dr. Christensen, las empresas exitosas, están tan preocupadas en trabajar en el desarrollo progresivo de los productos o servicios que los han hecho exitosos, que tienden a ignorar algunas tendencias tecnológicas, aparentemente "menores", que terminan por transformar los mercados. Aunque hay varios ejemplos, el más reciente es el iPhone, ya que a su lanzamiento los líderes del mercado, como RIM (Blackberry) y Microsoft, no lo consideraban un producto viable, ya que no se comportaba como un teléfono móvil "común". Todos profetizaron su desaparición en menos de un año. Para no desviar mucho la conversación, a diciembre de 2012 la mitad de los teléfonos inteligentes en Estados Unidos, son iPhones.

Una de las conclusiones que se obtienen de leer el libro del Dr. Christensen, es que en el mundo empresarial hay que tener un alto sentido de paranoia y no se puede considerar a ningún enemigo como pequeño, es decir prácticamente hay que vivir a salto de mata. Si consideramos que a la mente humana le gusta lo estable y predecible, esta es una mala noticia.

Revisando mis fuentes, para preparar las últimas notas de 2012, me encontré con una idea sobre el desarrollo empresarial que es todavía más terrorífica, la de la "regresión a la media". Es decir no hay manera de mantener la excepcionalidad durante mucho tiempo y pronto el comportamiento de las empresas líderes se acerca al de las empresas comunes de su mercado . El concepto es presentado por Chamath Palihapitiya, antiguo ejecutivo de Facebook, y hoy dedicado a temas de inversión de riesgo.  Después de leer esta nota, me quedé con la impresión de la "regresión a la media" es algo así como la entropía para el mundo de los negocios. La conclusión es aterradoramente simple: no hay nada estable y los negocios son como una banda en movimiento, el que se detiene se cae.

Con estas ideas en el ambiente, llama la atención que Google hizo público esta semana que acaba de contratar a Ray Kurzweil, destacado futurista como Jefe de Ingeniería. Kurzweil es uno de los pensadores más destacados de la actualidad, en torno a las ideas de como las computadoras van a superar la capacidad de la mente humana en pocos años, y la forma en que vamos a vivir en un futuro de "realidad aumentada" de forma permanente, entre otros conceptos. No tengo duda de que suena esotérico, pero el señor Kurzweil, en su momento predijo los automóviles auto conducidos. Aunque la contratación no es menor, ha pasado desapercibida para el gran público, pero en realidad es como la formación de un "Dream Team", en el terreno del desarrollo tecnológico.

Lo primero que resalta, es el hecho que Google contrate a un "futurista" y tenga una posición tan destacada en la organización. Basta comparar con otras empresas tecnológicas y se verá que en realidad no es una práctica muy común, aunque debiera serlo. Yo se que es hacer leña del árbol caído, pero el primer ejemplo que vino a mi mente es Hewlett-Packard, en donde Mark Hurd hizo una labor sistemática por destruir los HP Laboratories, y simplemente no terminó con su labor destructiva porque fue despedido antes. Pero quitando el dramatismo del caso HP en realidad pocas empresas tecnológicas tienen estos pensadores en la nómina, y por eso en realidad la actuación es errática. No me imagino a Michael Dell contratando a un futurista, pero tampoco es imaginable en empresas como RIM, Sony o Lenovo. De hecho muchas empresas chinas deben tener al "Copiador en jefe".

El rol de un futurista es el de hacer la preguntas incómodas, y plantear los escenarios difíciles:


  • ¿Cómo serán nuestros clientes en tres años? ¿Cómo serán en diez años? ¿Cómo serán en veinte?
  • ¿Qué riesgos existen en la industria en que participamos? Esta pregunta jamás se la plantearon las grande compañías automovilísticas norteamericanas, que en siguieron fabricando automóviles ineficientes en su consumo energético, en un panorama de escasez petrolera. No han podido recuperar el liderazgo perdido.
  • ¿Qué cambios en nuestra industria pueden producir los cambios demográficos? Como ejemplo muy cercano, esta semana vi a las aguerridas fuerzas infantiles de Vacuus Finium, disfrutando arias de algunas óperas ( larga historia, no vayamos por ahí) en su nueva MacBook a través de Youtube. Estaban viendo el material que les interesaba, en el momento que les interesaba. ¿En algunos años les va a interesar el radio? ¿Ya se hicieron esta pregunta en las oficinas directivas de las principales radiodifusoras?
  • ¿Qué puede ocurrir en el futuro que destruya nuestro negocio actual? Por allá de 1998, Circuit City era una cadena de venta de dispositivos electrónicos para el consumidor, que simplemente crecía como la espuma. Evidentemente jamás nadie en sus oficinas directivas se planteó el escenario, que empresas sin instalaciones físicas y con un sitio de Internet los pudieran desplazar. Hoy Circuit City es solo un recuerdo, y Amazon es una de las principales empresas del mundo.
  • También hay que reconocer que es difícil vender el futuro, ya que a final de cuentas es una abstracción, y se requiere una sensibilidad muy especial para ver cuáles son las tendencias nacientes del momento. Hace unas semanas tenía un conversación sobre centros de atención telefónica, y le pregunté al responsable de uno muy grande qué pensaba acerca de la tendencia de los menores de veinte años, sus clientes futuros, de privilegiar la utilización de mensajes de texto para comunicarse, y como pensaba anticiparse a este cambio. Recibí una mirada perdida en el espacio acompañada de una sonrisa escéptica. No cuesta trabajo pensar que en siete años no van a entender lo que les va a pasar, cuando enfrenten a una base de clientes jóvenes y enojados.
  • El estatus quo de las empresas debe odiar a los futuristas. Algunas no los contratan, otras los ignoran y las más miopes, simplemente los despiden ( ¡Saludos Mr. Hurd!).


Es evidente que predecir el futuro no es fácil, y el precio que se paga es muy alto. Algunas de las empresas más valiosas del mundo, como Google o Facebook, simplemente no existían hace veinte años, al tiempo que algunas de las compañías líderes de esas épocas ya no existen.

Otro de los aspectos que me parecen notables de la contratación de Google, es el reconocimiento de los principales directivos y de los fundadores de Google, de que hay personas más preparadas que ellos. Cuesta trabajo identificar que grandes compañías tecnológicas tienen a futuristas en la nómina, y las que han sido más exitosas han tenido lo que llamaría, con algo de humor, "futurismo carismático", por parte de sus fundadores. Bill Gates era el responsable en Microsoft de anticipar el futuro, al igual que lo hacía Steve Jobs en Apple, y hoy en día lo hacen Mark Zuckerberg en Facebook y Larry Ellison en Oracle. ¿La gran pregunta es quién los reemplaza, una vez que la biología los alcanza? 

Notable anuncio de Google, aunque habrá que esperar algunos años para ver los resultados de esta asociación. Sin embargo, al menos de forma preliminar, la mezcla se ve promisoria: muchas neuronas y amplios caudales, deben producir algo bueno.

Postadata I Los sonidos de Vacuus Finium

La recomendación de hoy es una la grabación de 2012 "Spectrum Road", un tributo de grandes estrellas del jazz al fallecido baterista Tony Williams y su grupo de jazz fusión Lifetime. En mi opinión Tony Williams es el más grande baterista de jazz que ha existido ( los siento Sres: Rich y Krupka). Se unió al gran quinteto de Miles Davis a la tierna edad de 17 años, y durante los siguientes 40 años fue una de las figuras centrales de la escena del jazz.

A finales de la década de los años sesenta, Williams fue uno de los pioneros de la fusión del jazz con el rock, y con su grupo Lifetime produjo algunas de las grabaciones más memorables de este género. La música de Lifetime es intensa y va directo a la víscera. La formación de batería, órgano y guitarra eléctrica no da lugar a muchas baladas.

La recomendación de hoy, recupera el espíritu creativo de Lifetime y lo trae a la época moderna. No le resta atractivo a la grabación, que el grupo esté formado por grandes talentos del género: la baterista Cindy Blackman Santana ( sí ese Santana), el organista Martin Medeski, el guitarrista Vernon Reid y el bajista Jack Bruce, quien participó en el segundo disco del Lifetime original.




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